Campañas Políticas Tradicionales VS. Campañas Políticas 2.0

Casi al mismo tiempo que Facebook y las redes sociales comenzaban a ser furor en el mundo, el presidente de los EE.UU Barack Obama sentó precedente en lo que sería un antes y un después en la utilización de las plataformas 2.0 en su campaña electoral del año 2008. De ahí en más, nada volvería a ser lo mismo y los paradigmas cambiarían a la hora de armar una estrategia proselitista.

En la era de la globalización a través de los Social Media, el candidato -además de proponerse hacer llegar su discurso a la mayoría de los potenciales votantes-, debe comprometerse e  involucrarse en el feedback que propone la comunicación actual.

En tiempos electorales como los que corren durante este año 2019, los seguidores de un político X esperan, del mismo, un intercambio de ideas palpable y fluído; ya no se conforman con el viejo estilo de las campañas 1.0 donde el candidato enviaba un mensaje unidireccional y los receptores lo recibían pasivamente sin posibilidad de interactuar.

A partir de esta necesidad de contar con asesores expertos en las distintas plataformas de comunicación, es que llegan a los comités de campaña los profesionales en social media o medios sociales. Estos diseñarán la estrategia y gestionarán la reputación on-line del candidato en cuestión.

 

Diferencias entre roles de campaña y roles 2.0

Es fácil confundir, por desconocimiento, a algunos actores de las campañas tradicionales con estos nuevos profesionales que se incorporaron al armado electoral.

Por ejemplo, no es lo mismo un Social Media Manager que un Jefe de Campaña. Un SMM es aquel responsable de diseñar y planificar la estrategia comunicacional  que se va a implementar en los medios sociales. Mientras tanto, en el marketing político, el Jefe de campaña es quien dirige la misma en todos los aspectos que rodean a la imagen y comportamiento del candidato.

También es común confundir al Community Manager con un militante. Mientras el primero es un profesional de las redes que sigue una estrategia dentro del marco de la campaña, el segundo es un seguidor o simpatizante que puede “viralizar” (difundir en redes) el contenido que el CM administra en las distintas plataformas.

En Argentina, son muy pocos los políticos y partidos que han captado y adoptado de lleno el concepto del feedback. La amplia mayoría, comete el error de gestionarlas a la vieja usanza, esparciendo un mensaje tipo gacetilla de prensa, sin abrir el juego al intercambio de ideas y propuestas.

Once años después de que Obama y su equipo cambiaran para siempre el juego electoral y patearan el tablero de las viejas contiendas, en Argentina -principalmente- falta aún mucho todavía para que nuestros políticos se despabilen y se abran correctamente a las grandes posibilidades que el mundo 2.0 ofrece y que incorporen en sus equipos a profesionales idóneos que los ayuden a abandonar las obsoletas costumbres de las campañas 1.0 y los empujen a dar el salto definitivo al mundo de las multiplataformas y la comunicación bidireccional.    

En Agencia Interactúa contamos con profesionales especialmente capacitados en marketing político para asesorarte. Ponete en contacto con nosotros.

  Ximena Samban
                                                                                    Social Media Manager-Redactora
Agencia Interactúa

Elecciones 2019 y Ciudadanía 2.0

Comenzaba la campaña proselitista de 2015 cuando escribíamos los primeros apuntes (véase elecciones y ciudadanía 2.0) sobre cómo se desarrollaba un contexto político donde las redes hacían su debut oficial como un jugador importante en la campaña electoral.

En ese entonces, se modificaba así la estructura de candidatos y partidos, invitando al ciudadano a participar de otra manera, más efectiva a la hora de manifestar su opinión, pero a la vez otorgándole una responsabilidad implícita sobre la veracidad de la información que (en ese momento) no supimos manejar. Aún así, el cambio de paradigma respecto a 2011 era evidente.

Llega 2019 con conceptos ya masticados: prosumer, fake news, trolls, reputación online, virales, crisis 2.0, etc. La pregunta obligada es ¿qué tan diferente es el contexto 2019 del de 2015?

 

Los candidatos/partidos

 

Tal vez sea demasiado temprano para hacer conclusiones respecto a las estrategias de comunicación que plantean las campañas pero, aunque estamos lejos del plato fuerte de octubre, el desdoblamiento de algunas elecciones nos ha mostrado ciertos indicios.

  • FRECUENCIA: La saturación del contenido electoral que tuvimos en Facebook y Twitter hace 4 (incluso 2) años no es tal en la actualidad. Algún usuario de estas redes, despistado, podría decir que los candidatos han medido sus mensajes, priorizando la calidad en vez de la cantidad.
  • DIVERSIFICACIÓN: La realidad reside en una necesidad de diversificar su mensaje y redistribuir su inversión, en parte teniendo que adaptarse a los nuevos espacios sociales digitales: Instagram, Youtube, sin dejar de lado la publicidad en Webs y Aplicaciones.
  • PROFESIONALISMO: En parte se debe a un aprendizaje de los mismos equipos de comunicación que ya cuentan con mucho desarrollo. Es decir, ya no vemos un sobrinity manager y el trabajo profesional en esta esfera se ha ganado un lugar. Está saldada, a mi criterio, la deuda que se tenía sobre un análisis particular del comportamiento de los usuarios en las redes, sobre todo en cuestiones políticas.

Veremos si las campañas tendrán en cuenta la particularidad de cada red y cada público objetivo, para adaptar sus mensajes de acuerdo al medio tratando de mantener una estructura clara, coherente y adaptada a las extensiones de mensajes que permite cada uno de estos espacios.

 

Los ciudadanos

 

En el artículo de 2015 decíamos que formar un ojo responsable o, por lo menos, un criterio de lectura más profundo de los mensajes en la red, obligará a profesionalizar y perfeccionar el trabajo a conciencia en Social Media”.

Creo que esto último se ha logrado en un porcentaje, y los usuarios de redes sociales hemos desarrollado ciertas herramientas y experiencia que nos permiten hacer una lectura crítica de los contenidos en las redes.

Ahora bien, la capacidad de distinguir la información y la publicidad, de las fakes news y perfiles falsos, no ha sido utilizada con eficacia: pareciera que reconocemos cuando una información es falsa y, aún así, la compartimos con la intención de alimentar el monstruo. La inocencia del prosumer sin conciencia de sí pasó a una utilización de los mensajes que sean funcionales a sus deseos (posverdad).

Esta “ética” de las publicaciones personales en redes, es una cuenta pendiente, de la mano con una legislación que contemple la regulación de estas acciones.

Como punto positivo podemos destacar cierta iniciativa a hacer visible cualquier tipo de acción que los usuarios consideren importante compartir/informar/denuncia. Y hago hincapié en la consideración de cada usuario, dado que la importancia social o política de las publicaciones tiene distintos grados de análisis en los que no repararemos hoy.

 

Conclusiones

 

La experiencia sobre el nivel de exposición, durante todos estos años, de partidos y candidatos (y varias crisis 2.0 mediante) han orientado la actividad proselitista en redes a un trabajo cada vez más cuidado, pensado, planificado y organizado en y para las redes. Han entendido (como las empresas) que este espacio es de diálogo y el usuario lo siente como propio y con derecho a réplica.

Este aspecto es bastante optimista, pensando que estos espacios digitales han colaborado a disminuir la contaminación que otrora tuvimos de campañas electorales, tanto on como offline.

Los que aún debemos asimilar este espacio público y tomar consciencia de nuestros actos 2.0 somos los mismos usuarios: teniendo un lugar donde poder expresar posiciones políticas y electorales, el desafío es poder hacer un uso consciente de la información y las opiniones, para colaborar al sano ejercicio democrático 2.0.

Juan Nicolini
Social Media Manager
Agencia Interactúa

Lo políticamente incorrecto de la política en redes sociales

Cada vez más empresas, personalidades e instituciones se están dando cuenta de que tienen que tener presencia en el ámbito digital y, en el mejor de los casos, de que tienen que ponerlas en manos de profesionales (community managers) para gestionar y sostener un diálogo con la comunidad. Sin dudas, el CM es quien posee el conocimiento y las herramientas para llevar a cabo una estrategia sólida de comunicación, y alcanzar así los objetivos. El ámbito de la política, en donde es tan necesario el contacto con la sociedad, también se ha abierto con mucho interés al mundo de las redes sociales, siendo hoy una necesidad para los políticos tener presencia en las mismas. Ya sea un candidato o un electo, hay ciertas cuestiones que deben tener en cuenta.

 

 

Un político, por sobre todas las cosas, es un actor social fundamental en el sistema republicano y democrático en el que convivimos, que está lejos de ser el ideal pero que es la herramienta en la que un ciudadano puede aspirar a representar y trabajar para otros ciudadanos en beneficio de toda la comunidad. El marketing político se orientó a las redes sociales, ya que indiscutiblemente es hoy el gran foro por excelencia, lo que es a la vez una ventaja y una desventaja si no se sabe cómo manejarse.

Si un político desea reforzar su imagen para ganar una elección debe darse a conocer, o si quiere mantener el status de ganador debe seguir marcando presencia, por eso las redes sociales son esencialmente el mejor espacio para complementar la propia actividad, pero implica que debe hacerse un correcto uso de ellas.

 

Carisma y empatía, pero no solo en las redes

Un político debe tener la sabiduría de derivar el manejo de sus redes sociales a un CM idóneo, no solo para que analice resultados y modere con la sociedad (adherentes y detractores) sino también para no restarle tiempo a las actividades propias del mundo de la política. Reemplazar el contacto real con la gente y volcarse a las redes no es para nada la idea. Las redes sociales son solo un medio más para comunicarse y estar en contacto con la gente, facilitan muchas cosas y contribuyen a tener mayor trato directo con la gente. El carisma y la empatía se siguen demostrando en el contacto cara a cara con la gente a la que representa o aspira a hacerlo.

 

Del ridículo no se vuelve

A esta altura, es obvio decirlo. El especial cuidado de un político y su equipo de comunicación debe estar en los detalles que, si se pasan por alto, pueden generar una gran crisis de imagen, que en política se paga caro. Las imágenes y los textos deben mostrar empatía, positivismo, apertura, y no dejar lugar a la doble interpretación. Aunque hay gente dedicada a buscar polémica a cualquier costo y políticos que construyen su imagen desde la conflictividad y el tono belicoso, lo normal sería enfocarse siempre en el diálogo y el entendimiento.

El mundo de la política es “a cara de perro” en donde la competencia está siempre al salto para bajarte de posición y subir en las encuestas. Un error grave en redes sociales puede destruir en vez de respaldar todo lo trabajado en la calle y los barrios.

 

El Estado, el partido y la persona

Este punto implica algo que es superior a cualquier conocimiento y aptitud, tanto del político como de su equipo de comunicación: la ética. Es comunicacional y éticamente reprochable que un político electo confunda Estado/gobierno (gestión), lo partidario y lo personal y -tristemente- suele ocurrir con demasiada frecuencia. Es bastante más común en gestiones municipales con tendencia al caudillismo y el culto a la imagen.

Muchas gestiones de gobierno y -lo que es peor- los administradores de sus páginas, tienden a confundir el Estado con cuestiones partidarias. Por eso podemos ver páginas en Facebook institucionales de un municipio haciendo publicaciones de tinte partidista y crítico a la oposición, o ensalzando la figura del caudillo, cuando un perfil institucional solo debería responder a comunicar hechos y cuestiones de la administración temporal del Estado (gobierno) sin centralizar especialmente en quien esté a cargo en dicho momento. Una inauguración, una política pública, información general, y otras cuestiones relativas son las que deben primar.

También es desaconsejable que un político o aspirante a ganar una contienda electoral centralice su perfil en mostrar su vida doméstica. Si bien es un buen recurso, abusar de ello quita seriedad y parece que la figura está “en otra” y no en los problemas de la ciudadanía. La Navidad, los días del padre y la madre, alguna fecha en particular, suelen ser buenas ocasiones para mostrar ese costado humano pero siempre teniendo en cuenta los criterios mencionados a lo largo de la nota, prestando atención a que es tan solo uno de los tantos recursos pero no el único, y que lo importante está en el trabajo que es lo que respalda todo.

 

En conclusión, cualquier persona o grupo político que desee éxito en su campaña, debe trabajar y estar en contacto con la gente. Pero desatender la parte comunicacional y relegar la presencia en redes sociales, priorizando los medios tradicionales o dándoles una administración mediocre e intermitente es un gran error, sobre todo cuando hay profesionales en el área que pueden hacerlo perfectamente. Eso también es hacer una buena elección.

 

Alan Laursen
Redactor y Community Manager Político
Consultora Interactúa

7 consejos para detectar noticias falsas en redes sociales

El crecimiento a pasos agigantados de la cantidad de personas en el mundo que se informan a través de las redes sociales genera que circulen a diario miles de noticias falsas que solo pretenden desinformar y generar amarillismo, a veces sólo para producir tráfico a los sitios que las alojan y otras, en su mayoría, con fines políticos.

 

 

En nuestro país, la denominada “grieta”  hace que exista un público ávido -de un lado y del otro de la misma- de compartir y esparcir noticias de alto impacto que refuercen sus propias ideologías y produzcan daño en el bando contrario.

 

Debido a esto último, sugerimos tener en cuenta los siguientes consejos para evitar quedar en ridículo a la hora de viralizar contenidos falsos en redes sociales:

 

1- Sé desconfiado de los titulares demasiado atractivos para ser ciertos.

 

Si parece ser falso, lo más probable es que lo sea. Las noticias falsas por lo general tienen títulos que atraen al click.

 

2- Chequeá el sitio web que la publica.

 

La gran mayoría de las noticias falsas vienen de sitios de dudosa procedencia o con nombres similares a sitios serios.  

 

3- Investigá la fuente.

 

Asegurate de que la noticia provenga de una fuente con buena reputación. Si no conocés el sitio que la aloja, tratá de encontrar un sitio conocido que haya publicado la misma noticia.

 

4-Observá la redacción y el formato.

 

Muchas noticias falsas están mal redactadas, con faltas de ortografía y formatos dudosos.

 

5-Prestá atención a las imágenes.

 

Las historias falsas están ilustradas con imágenes que no se corresponden con la noticia. Recordá que Google permite buscar el origen de una imágen (click botón derecho del mouse y elegir la opción «buscar imagen en Google»).

 

6-Buscá la noticia en sitios de noticias conocidos y de prestigio.

 

Si ningún otro medio prestigioso tiene la misma información, lo más probable es que la nota sea falsa.

 

7- Preguntate si no es una broma.

 

A veces algunos sitios hacen parodias y sátiras de hechos reales. Leé atentamente para advertir  si la nota está escrita en tono de ironía o de burla.

 

Por último, es importante que siempre revises de forma crítica el contenido de las historias que circulan en redes sociales y que compartas sólo aquellas que te parezcan confiables y que hayan superado los siete pasos anteriores.

 

Es responsabilidad de todos hacer lo posible por no contribuir a la crispación social y a la  desinformación.

 

Ximena Sambán
Community Manager – Redactora
Consultora Interactúa

¿Cuáles son las funciones del community manager en política?

 

El community manager no sólo se encarga de gestionar una comunidad virtual, también es el intermediario entre un producto, empresa o, en este caso, un político, y las personas que lo siguen.

 

Es por esto que todos los políticos que pretendan estar presentes en redes sociales y darles a éstas un verdadero uso 2.0 – esto quiere decir: bidireccionalidad de opiniones, conversación e interacción -, deben contratar un community manager especializado en la materia debido a que, en este caso, estamos hablando de un individuo y no de una marca y, por lo tanto, alguien con personalidad y cualidades que deben darle una impronta propia al contenido a compartir.

 

En este sentido, es importante señalar que la política se nutre de una dinámica y lenguaje particulares con los cuales el profesional que gestione este tipo de cuentas debe estar totalmente familiarizado.

 

La experiencia en gestión de reputación online es otra de las habilidades que no pueden faltar en un CM de este tipo. La naturaleza misma de la actividad política hace que ésta sea sujeto de múltiples situaciones en las que puede surgir una crisis 2.0 y la sapiencia del profesional en redes puede ser la diferencia entre salir airoso de la misma o caer en la ruina total.  

 

Es aconsejable, por tanto, que se le permita ser parte de las reuniones de estrategia electoral y de diseño de mensajes, así podrá empaparse de los conocimientos que le permitan cumplir con su rol de manera apropiada.

 

Una vez en funciones, las tareas que desempeñará son parecidas a la de todo CM:

  • Conversar
  • Informar
  • Poner en contacto a unos con otros

 

Mientras que, a diferencia de los CM de marcas comerciales o de servicios, debe:

  • Movilizar
  • Representar a las organizaciones políticas.

 

Por último, y a modo de recordatorio, sería importante remarcar los beneficios de tener una activa participación en redes sociales para políticos, ya sea que estén en campaña o en funciones. Los más importantes, a saber:

  • Gestionar su reputación
  • Ampliar su posicionamiento Online y Offline.
  • Proporcionar sensación de cercanía con su comunidad.
  • Generar espacios de participación que posibiliten a la ciudadanía aportar ideas e inquietudes en el diseño de proyectos y acciones de gobierno.
  • Hacerse de un conocimiento más certero de seguidores y potenciales votantes para así poder segmentar de manera eficaz su mensaje en campaña.

 

Ximena Sambán
Community Manager
Consultora Interactúa